La despedida de Lionel Messi de la Selección argentina no pasó inadvertida en Buenos Aires. Mientras miles de hinchas acompañaban al capitán en su último partido con la camiseta albiceleste, algunos de los lugares más emblemáticos de la capital argentina se transformaron en parte del homenaje y quedaron iluminados con los colores de la bandera nacional.
El Obelisco, el Planetario Galileo Galilei, la Floralis, el Puente de la Mujer, el Monumento a los Españoles y la Torre de la Ciudad fueron algunos de los espacios que durante la noche se tiñeron de celeste y blanco. La intervención comenzó a las 20 y se extendió durante la madrugada, en una jornada marcada por la emoción y el reconocimiento a una figura que ya forma parte de la historia grande del fútbol argentino.
La elección de los monumentos no fue casual. Se trata de algunos de los puntos más reconocibles de Buenos Aires, que en distintas ocasiones se convirtieron en escenario de celebraciones vinculadas a la Selección. Esta vez, el motivo fue diferente: acompañar el cierre de la etapa de Messi como futbolista internacional con Argentina.
El homenaje recuperó una imagen que se volvió habitual en los últimos años. Los principales íconos porteños ya habían adoptado los colores argentinos después de la conquista de la Copa América 2021, la Finalissima 2022 y el Mundial de Qatar. Tras aquella consagración, la celebración alcanzó una dimensión histórica y tuvo a millones de personas como protagonistas en las calles.
Ahora, la escena tuvo un significado especial. Messi disputó ante Benín su último partido con la Selección en el país y recibió una ovación del público que colmó el estadio Monumental. El delantero marcó uno de los goles del triunfo por 3-0 y cerró una trayectoria internacional que comenzó hace más de dos décadas y que tuvo como grandes momentos los títulos de la Copa América, la Finalissima y el Mundial 2022.
La despedida también estuvo acompañada por distintos reconocimientos dentro del estadio, donde el público volvió a demostrar el vínculo construido con el capitán a lo largo de los años. La noche terminó con Messi visiblemente emocionado y con una última imagen frente a los hinchas argentinos.
Fuera del Monumental, el homenaje se extendió a distintos puntos de Buenos Aires. La iluminación de los monumentos permitió que la despedida trascendiera el escenario del partido y se convirtiera en una postal urbana para recordar una jornada histórica.
El llamado “10” se despidió de la Selección después de 208 partidos y 126 goles, cifras que lo ubican como el futbolista con más presencias y el máximo goleador en la historia del seleccionado argentino.
Con las luces celestes y blancas sobre algunos de sus edificios más emblemáticos, Buenos Aires también quiso decirle adiós. Una manera de cerrar una era que tuvo como protagonista al jugador que llevó la camiseta número 10 durante más de 20 años y que finalmente consiguió levantar la Copa del Mundo que durante tanto tiempo se le había negado.