El arte contemporáneo encontró un nuevo espacio de encuentro en el microcentro porteño con la inauguración de «Local y universal», una exposición que invita al público a mirar de otra manera aquello que suele pasar inadvertido. Paisajes cargados de memoria, materiales descartados y objetos recuperados son los protagonistas de una propuesta que busca abrir el debate sobre el valor de las cosas, el paso del tiempo y la relación entre las personas y su entorno.
La exposición puede recorrerse en el espacio cultural que el Banco Ciudad posee en su Casa Matriz, sobre la calle Florida al 300, donde dos artistas de trayectorias y estilos diferentes construyen un diálogo visual que trasciende la pintura y la escultura tradicional.
Lejos de tratarse de una muestra convencional, la propuesta combina dos universos creativos que parten de una misma pregunta: ¿cómo puede cambiar el significado de un paisaje o de un objeto cuando es observado desde otra perspectiva?
La respuesta aparece en las obras de Rosa Rovira, cuya producción se aleja de la representación clásica de la naturaleza. Sus trabajos convierten montañas, bosques y horizontes en escenarios atravesados por la memoria y las emociones, donde cada imagen funciona como una invitación a reflexionar sobre el vínculo entre las personas y los lugares que habitan.
Realizadas con técnicas mixtas, acuarelas, tintas y óleo al agua, sus piezas construyen paisajes que no buscan reproducir la realidad sino despertar sensaciones ligadas a la identidad, el recuerdo y la contemplación.
La muestra incorpora además una segunda mirada artística a través de las creaciones de María Fullhart, quien trabaja con materiales recuperados para demostrar que aquello que parece haber perdido utilidad todavía puede adquirir un nuevo significado.
Maderas, hierros, herramientas antiguas, papeles, marcos y otros elementos descartados forman parte de composiciones que transforman residuos en obras de arte. Su producción dialoga con conceptos vinculados a la reutilización, la economía circular y la sostenibilidad, convirtiendo objetos cotidianos en piezas capaces de contar nuevas historias.
La combinación entre ambas propuestas genera un recorrido donde la naturaleza y los materiales reciclados se conectan a partir de una misma idea: todo puede transformarse. Tanto un paisaje como un objeto abandonado pueden convertirse en un disparador para reflexionar sobre el presente, la memoria colectiva y el impacto de las acciones humanas sobre el ambiente.
Con esta exposición, el Banco Ciudad continúa fortaleciendo su agenda cultural mediante propuestas abiertas al público que acercan el arte contemporáneo a vecinos, turistas y trabajadores que diariamente transitan por el centro porteño.
La muestra permanecerá abierta hasta mediados de septiembre, con acceso libre y gratuito de lunes a viernes entre las 10 y las 15 horas, en el espacio de arte de la Casa Matriz de la entidad.
Además de recorrer la exhibición, quienes deseen conocer más sobre las piezas podrán acceder al catálogo digital del Banco Ciudad, donde se encuentran disponibles las obras que integran esta propuesta artística.
Esta nueva exposición no solo reúne el trabajo de dos artistas argentinas, sino que también plantea una reflexión sobre el valor de conservar, reutilizar y resignificar aquello que muchas veces parece destinado al olvido, demostrando que el arte puede convertirse en una herramienta para repensar la manera en que nos relacionamos con los objetos, el paisaje y la memoria.