Atisbar este lugar perdido en el tiempo, emociona a cualquier persona, extranjera o porteña. Entrar por el umbral del Rosedal en el Parque 3 de febrero, en Palermo, ya es mágico de por sí. Es dejar atrás el bullicio del tráfico en pocos metros, encontrarse en un mundo poético maravilloso. Entre el perfume y la visual de ocho mil rosas que alberga el Rosedal, emerge un rincón que es un viaje en el tiempo al sur de España. Hablamos del Patio Andaluz.
Hoy el Patio Andaluz, que más adelante describiremos en detalle, ha sido restaurado integralmente por el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Como ya hemos dicho en notas anteriores, dicho trabajo llevó 8 meses y hoy nos espera para refugiarnos del calor y embelesarnos en las tórridas mañanas o tardes de verano en la Ciudad de Buenos Aires.
De que se trata el Patio Andaluz
Es un oasis artístico de 20 x 25 metros que representa un legado histórico para esta ciudad. En 1929, el gobierno de la ciudad de Sevilla, capital de Andalucía, obsequió este regalo a la Ciudad de Buenos Aires. El regalo llegó en un barco con las cerámicas de Triana. Pero remontémonos en la historia de España, para conocer un poco del arte andaluz.
Triana es el barrio alfarero más característico de Sevilla, desde los tiempos romanos. Al ser Andalucía una región de relieves áridos, la cultura musulmana creó arquitecturas donde protegerse del inmenso calor. Así nacieron este tipo de patios. En esta región nació el arte mudéjar: yeso trabajado como filigrana (con la finura del trabajo de los orfebres), pisos de ladrillo, cerámica.
En la restauración del Patio Andaluz en el Rosedal han salido a la luz con toda su belleza, los bancos de mayólica, los zócalos y sus pisos. La cerámica brilla gracias a un barniz en vidrio que protege los pigmentos azules, amarillos y ocres. Este color azul fue elegido por los musulmanes para dar frescura a esa región tan calurosa de España. E es
El corazón del Patio Andaluz es su fuente central, que está decorada por sapos de bronce. ¿Por qué sapos de bronce? Porque son entendidos como guardianes del agua en el pensamiento artístico europeo. Estaban muy deteriorados, pero gracias a la tecnología 3D, se escaneó los originales (que estaban vandalizados y algunos desaparecidos) y se crearon moldes exactos. De esta manera, de las bocas de estos anfibios surge agua que genera sonidos encantadores en el Jardín Andaluz.
Sobre nosotros, hay una cúpula de hierro forjado, también restaurada que fue trabajada originalmente para tamizar la luz. De esta manera la luz del sol crea dibujos de sombras que hacen muy bella la experiencia, si uno se sienta allí a descansar, charlar o leer.
La famosa obra El Quijote de la Mancha de 1605, del escritor Miguel de Cervantes, se inmortaliza en los bancos del Jardín Andaluz. Esto se explica porque Cervantes escribió escenas de esta obra en una cárcel de Sevilla.
El renovado Patio Andaluz es una invitación a viajar en el tiempo y a suelos sevillanos, a imaginarse a la vera del famoso Río Guadalquivir, en Sevilla, pero sin moverse de un lugar tan hermoso como El Rosedal porteño.
Cómo llegar:
Se encuentra ubicado a la derecha de la entrada al Rosedal que mira a la Avenida Sarmiento, cerca de la Av. Figueroa Alcorta. Horario de apertura: martes a domingos de 8:00 a 18:00 h (lunes cerrado). Podés llegar con las líneas de colectivo 37,10, 60, 102, 67, 130 y 160. Trenes San Martin y Mitre.
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