Diez niños y adolescentes que atraviesan tratamientos de complejidad recibieron sus diplomas de nivel inicial y primario tras completar el ciclo lectivo durante su internación en el centro pediátrico.
El auditorio del Hospital Garrahan se transformó en el escenario de una jornada cargada de simbolismo y esperanza el último martes. Diez pacientes que se encuentran internados en la institución pediátrica celebraron el fin de una etapa fundamental en sus vidas al recibir los diplomas de egreso del jardín de infantes y la escuela primaria. El evento, organizado por la Escuela Hospitalaria N°2, contó con la participación activa de familiares, docentes, autoridades y el equipo de salud que acompaña diariamente a los chicos en sus procesos de recuperación. De este modo, la capital nacional reafirmó la importancia de sostener el derecho a la educación incluso en los contextos de salud más adversos.
La labor de la escuela dentro del hospital resulta vital para el desarrollo integral de los menores. Al respecto, el director médico ejecutivo del Hospital Garrahan, Mariano Pirozzo, destacó la relevancia de esta integración entre salud y pedagogía. El profesional aseguró que “la Escuela Hospitalaria es una muestra concreta de cómo acompañamos a nuestros pacientes más allá de lo médico, sosteniendo sus trayectorias escolares y fortaleciendo su bienestar emocional. Cada diploma que se entrega representa no solo un logro académico, sino también un enorme esfuerzo compartido entre los chicos, los docentes, sus familias y todo el equipo de salud”.
La continuidad de los estudios durante los períodos de internación permite que los alumnos mantengan el vínculo con su escuela de origen y no pierdan el ritmo de aprendizaje correspondiente a su edad. Este proceso se lleva adelante bajo la modalidad conocida como enseñanza a pie de cama, donde los docentes se acercan a las habitaciones para dictar las clases. En este sentido, la directora de la escuela, Vanesa Bonavía, brindó un discurso conmovido frente a los presentes y afirmó que “hoy no solo festejamos el cierre de su ciclo inicial y primario, también que nos enseñaron que aprender es un acto de valentía. En esta escuela hospitalaria, donde la educación y la salud se abrazan, cada logro fue un triunfo y cada egreso una celebración de la vida y de la esperanza”.
Durante el transcurso del año 2025, las cifras de la institución educativa en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires reflejan un alcance masivo. Según los datos oficiales, 334 bebés y niños de hasta tres años con trastornos del desarrollo recibieron atención temprana. A su vez, el nivel inicial contó con 1067 alumnos, mientras que el nivel primario alcanzó a 2150 niños y el secundario brindó formación a 347 adolescentes. Estas estadísticas demuestran que la enfermedad no constituye una barrera infranqueable para el conocimiento en la Ciudad.
Por su parte, la directora de Atención al Paciente, Claudia Negrette, puso de relieve el impacto humano de este servicio. La funcionaria expresó su gratitud hacia el personal y las familias al decir que “agradezco y celebro que la escuela siga siendo parte del equipo de salud, acompañando a cada paciente y a su familia en momentos difíciles, y ayudando a conectar y cuidar el lado sano de los pacientes que es el de aprender y jugar”. Esta perspectiva integral busca mitigar el impacto emocional de la internación prolongada mediante el estímulo de la curiosidad y la creatividad.
Además de las clases curriculares, la Escuela Hospitalaria N°2 desarrolla espacios destinados a pacientes ambulatorios. En estos sectores, niños de diversos niveles escolares participan en actividades lúdicas y pedagógicas que fomentan la sociabilización. Estos talleres funcionan en áreas críticas y de alta demanda como el Centro Quirúrgico, el Hospital de Día Polivalente, el Centro de Atención Integral del Paciente Hematológico y Oncológico y el sector de Diálisis. Cerca de seis mil menores formaron parte de estas propuestas recreativas a lo largo del año académico en CABA.
El cuerpo docente responsable de estas tareas en Buenos Aires está conformado por 80 profesionales y un auxiliar. Además de la enseñanza tradicional, el equipo organiza presentaciones de arte, muestras de música, actos patrios y jornadas de recreación. De tal modo, el hospital deja de ser únicamente un espacio de tratamiento médico para convertirse en un lugar de pertenencia y crecimiento personal. La labor pedagógica garantiza que, una vez recibida el alta médica, los niños puedan reinsertarse en sus escuelas habituales sin rezagos significativos.
La ceremonia de graduación finalizó entre aplausos y lágrimas de alegría, consolidando un cierre de ciclo donde la resiliencia fue la verdadera protagonista. La Escuela Hospitalaria garantiza así que cada paciente mantenga su identidad como estudiante, priorizando su bienestar futuro.