Una nueva medida administrativa que declara patrimonio histórico a propiedades linderas al estadio Alberto J. Armando sobre la calle Dr. del Valle Iberlucea descarta su posible compra y consolida la iniciativa del presidente de Boca Juniors de expandir el aforo hacia el sector opuesto.
La planificación de las obras en el estadio Alberto J. Armando, enmarcadas en el ambicioso Master Plan de Juan Román Riquelme para ampliar la capacidad del recinto, recibió un espaldarazo significativo desde la órbita gubernamental de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Una reciente determinación de la administración capitalina estableció que diversas viviendas frentistas sobre la calle Dr. del Valle Iberlucea pasarán a integrar la nómina de bienes históricos de la capital nacional. Esta novedad supone que el club ya no podrá considerar la adquisición de dichos inmuebles para concretar un crecimiento en esa dirección, lo cual dota de mayor firmeza a la visión del máximo directivo xeneize, cuyo plan original siempre fue ensanchar el escenario hacia la vereda opuesta, un movimiento que, según su propia expresión, evitaría «echar gente del barrio».
De tal modo, este avance en la gestión urbanística complementa el conjunto de modificaciones estéticas y funcionales que se vienen realizando en el estadio desde el inicio de la actual comisión directiva. En este sentido, la dirigencia azul y oro maneja un cronograma de próximas inauguraciones y refacciones. Para el venidero 9 de diciembre, está programada la colocación de las columnas que sostendrán el esqueleto del frente en la Puerta 3 (Brandsen 805). Estas vigas, que alcanzarán unos 10 metros de altura, requerirán la utilización de grúas durante aproximadamente diez días y funcionarán como soporte para una enorme pantalla led de 3 por 30 metros.
A su vez, en las primeras semanas del 2026, se proyecta continuar con los trabajos en el hall principal del estadio. También se avanzará con el pavimentado y la iluminación del estacionamiento situado sobre las vías del ferrocarril, una obra que se encuentra en curso desde hace diez días. Adicionalmente, durante el mes de febrero del año entrante, comenzarán las tareas para levantar un nuevo gimnasio destinado a los socios del club, el cual estará ubicado sobre la calle Brandsen. Recientemente, se completó la refacción de los palcos ubicados en la Platea Media. Toda la información detallada sobre el progreso y las futuras obras será comunicada a través de los canales oficiales de la entidad, si bien será el propio Juan Román Riquelme quien, en un futuro cercano, brinde precisiones sobre el proyecto de expansión definitiva.
Por su parte, la comisión directiva tiene resuelto que la institución deportiva mantendrá su condición de local en su campo de juego durante todo el año próximo. Esta confirmación tiene relación directa con el rumor reciente acerca de una posible postulación de la Bombonera como sede para la final de la Copa Libertadores 2026. Si bien se trata de un tema que está en evaluación por parte de la Conmebol, las autoridades del club aseguraron que no ofrecieron formalmente las instalaciones al ente rector del fútbol sudamericano, supeditando cualquier designación al resultado del proceso de inspección al que se someterán todos los escenarios candidatos.
En línea con las primeras etapas de trabajo, el sector que será sometido a reformas el año próximo es la Platea L (inferior), cuyos arreglos están pautados para comenzar en febrero, estimando su finalización entre abril y mayo. Es importante remarcar que estos acondicionamientos iniciales se enmarcan en una fase previa que posibilitará al primer equipo mantener su condición de local. Solo una vez que se concrete la demolición de los palcos ubicados en la calle Iberlucea, se definirá un estadio alternativo y se precisará la duración del tiempo que el equipo deberá jugar fuera de CABA.
El Master Plan de ampliación busca llevar la capacidad actual de 56.000 espectadores a una cifra que oscilaría entre 71.000 y 83.000, un número que dependerá de las especificaciones de la FIFA respecto al mínimo de asientos. Los contadores del club estiman que el costo total de la obra, incluyendo todas las comodidades y lujos, será inferior a los 100 millones de dólares y que ese dinero se podría obtener mediante una preventa de palcos de tres años, sin descartar opciones de financiación ofrecidas por cuatro o cinco empresas argentinas. El plan ya cuenta con los permisos del Gobierno de la Ciudad, que anteriormente retiró el estadio de una lista de inmuebles históricos protegidos, pero no prevé la compra de propiedades sobre la calle Iberlucea. La estrategia consiste en correr el campo de juego algunos metros hacia el sector de las vías, ganando así el espacio necesario para instalar nuevas plateas y palcos.
Las plateas preferenciales y los palcos de la calle Iberlucea serán demolidos totalmente, siendo reemplazados por nuevas estructuras que alcanzarán la altura de la tercera bandeja de populares, llevando la cantidad de palcos de 86 a 240. Las nuevas plateas preferenciales se extenderán hasta el borde del césped, tal como ocurrirá con la Platea L, ya que los bancos de suplentes se reubicarán en la vereda opuesta, protegidos por un anillo de seguridad alrededor del campo. También se eliminarán los espacios libres en los córners, donde se instalarán ascensores. Los pupitres de prensa se trasladarán desde la Platea Media contigua a la tribuna Natalio Pescia hacia la calle Iberlucea, y se anulará el túnel visitante para acercar al máximo la popular baja al campo de juego, la cual tendrá una caída diferente, sumando unas 10 mil ubicaciones. Además, se construirá un techo que cubrirá la tercera bandeja de todo el estadio y una pantalla LED que lo rodeará completamente. Por último, si bien la idea inicial es financiar los trabajos con la preventa de palcos para evitar recurrir a préstamos, no se excluye la posibilidad de que la Bombonera lleve el nombre de un patrocinador.