El multitudinario evento en Plaza Sicilia culminó este domingo tras cuatro jornadas de espectáculos gratuitos, música en vivo y el tradicional desfile de carrozas que congregó a familias y turistas en la capital nacional.
La magia de las celebraciones de fin de año se instaló con fuerza en Buenos Aires durante los últimos días. Con una convocatoria récord que superó los 200.000 asistentes, el Paseo Navideño cerró sus puertas este domingo después de cuatro fechas cargadas de actividades para todos los públicos. El epicentro de los festejos fue el predio de la Plaza Sicilia, en el barrio de Palermo, espacio que se transformó por completo para recibir a una multitud que buscó sumergirse en un ambiente festivo y comunitario. Desde el inicio de la propuesta, los visitantes encontraron una ambientación cuidada donde el Árbol de Navidad y el Pesebre central funcionaron como los puntos de encuentro obligados para las fotografías familiares.
Uno de los momentos con mayor carga emotiva se vivió el sábado con la realización del Desfile Mágico Alparamis. Las calles que rodean la plaza se llenaron de alegría e ilusión con una propuesta que reunió a miles de familias. Las carrozas temáticas junto a diversos artistas itinerantes aportaron una dosis de magia y color a la tarde palermitana. La llegada de Papá Noel en su trineo representó el instante más esperado por los niños que aguardaban su aparición con entusiasmo. Esta actividad formó parte de la programación especial que buscó vivir al máximo la tradición de estas Fiestas en el espacio público de la Ciudad.
La oferta cultural de este año destacó por su calidad y variedad sobre el Escenario Navideño. La programación musical fue uno de los puntos altos del evento y permitió a los asistentes disfrutar de artistas de gran trayectoria. En este sentido, la presentación de Afro Sound Choir aportó una energía y espiritualidad que conectó rápidamente con el público presente. Asimismo, la prestigiosa Camerata Bariloche deleitó a los vecinos con una interpretación de los grandes clásicos que forman parte del cancionero navideño universal.
La excelencia artística continuó con la presencia de la Orquesta del Teatro Colón, que presentó la suite de El Cascanueces bajo las estrellas de CABA. Además, la interpretación de la Misa Criolla generó un clima de profunda emoción entre los presentes, quienes valoraron la posibilidad de acceder a estos espectáculos de nivel internacional de manera gratuita. Por su parte, la Glorieta de la plaza también tuvo protagonismo propio ya que allí un cuarteto de saxos en vivo acompañó las caminatas de los visitantes con melodías festivas.
La experiencia sensorial se completó con el Jardín Lumínico, una instalación al aire libre que funcionó bajo el lema “La Navidad se ilumina”. Esta propuesta técnica ofreció un recorrido único donde las luces y las diversas intervenciones artísticas crearon un clima que cautivó tanto a adultos como a los más pequeños. De tal modo, la iluminación se convirtió en una herramienta para transformar el paisaje urbano habitual en un escenario de ensueño.
En tanto, el aspecto comercial y gastronómico tuvo su lugar en el Gran Mercado Navideño. Los asistentes pudieron recorrer diversos stands de emprendedores locales que ofrecieron la oportunidad para encontrar regalos originales y artesanales antes de las fiestas. A su vez, un sector dedicado exclusivamente a los food trucks brindó muchas opciones ricas para saborear durante las extensas jornadas de recreación al aire libre. La combinación de paseo de compras y gastronomía permitió que las familias permanecieran en el predio durante varias horas.