Más de 21.000 docentes y directivos participaron durante agosto y septiembre de una nueva etapa de formación destinada a mejorar las estrategias de enseñanza y acompañar a los estudiantes con distintas necesidades y formas de aprender.
La propuesta forma parte de la Formación Docente Situada, impulsada por la Dirección General Escuela de Maestros del Ministerio de Educación, y estuvo dirigida a profesionales de los niveles inicial, primario y secundario. El eje de esta segunda etapa del año estuvo puesto en la inclusión educativa y la diversificación de las propuestas pedagógicas.
La iniciativa parte de una realidad cotidiana en las escuelas: no todos los alumnos aprenden de la misma manera ni al mismo ritmo. Por eso, los encuentros buscaron brindar herramientas concretas para que los docentes puedan adaptar sus propuestas y convertir esa diversidad en una posibilidad para enriquecer el aprendizaje.
En el nivel inicial, más de 4.500 maestras y celadoras participaron de dos jornadas de talleres. Allí se trabajó sobre el juego, la imaginación, el movimiento y la utilización de diferentes lenguajes, como la música y el arte. También hubo actividades vinculadas con la planificación a partir de los nuevos diseños curriculares.
La mayor convocatoria se produjo entre los docentes de primaria. Más de 7.500 maestros participaron de jornadas desarrolladas en 23 escuelas sede, en ambos turnos. El trabajo estuvo orientado a diseñar actividades que contemplen diferentes maneras de aprender en materias como Lengua, Matemática, Ciencias Naturales, Ciencias Sociales y Conocimiento del Mundo.
A ese grupo se sumaron otros 4.100 docentes que trabajan en áreas específicas, entre ellas Música, Educación Física y Lenguas Adicionales. En estos casos, los talleres fueron organizados de acuerdo con las particularidades de cada especialidad.
En secundaria, la capacitación alcanzó a unos 4.000 docentes. Una parte de ellos, pertenecientes a escuelas que implementan el modelo Secundaria Aprende, trabajó específicamente sobre evaluación formativa. El resto participó de encuentros destinados a diseñar propuestas pedagógicas con criterios de diversificación.
La evaluación también ocupó un lugar central en las actividades. La idea fue avanzar hacia herramientas que no se limiten a medir resultados, sino que permitan acompañar el proceso de aprendizaje, detectar dificultades y ayudar a los estudiantes a reconocer sus propios avances.
Además de los docentes frente al aula, la formación incluyó a los equipos que tienen responsabilidades de conducción. Unos 1.300 directivos y supervisores participaron de encuentros destinados a fortalecer la planificación institucional y generar estrategias compartidas para acompañar trayectorias escolares inclusivas.
En el nivel inicial se abordó el trabajo conjunto entre equipos y referentes de inclusión; en primaria se desarrollaron estrategias para planificar dispositivos institucionales; mientras que en secundaria se trabajó sobre el acompañamiento de las prácticas de evaluación y la construcción de criterios comunes.
Con esta nueva etapa, la Formación Docente Situada busca llevar la capacitación directamente a las necesidades que aparecen en las escuelas. El objetivo es que las herramientas adquiridas durante los encuentros puedan trasladarse a las aulas y permitan generar propuestas más flexibles, con distintas alternativas para que todos los estudiantes puedan participar y avanzar en sus aprendizajes.